Hipervelocidad: Del cierre de Megaupload a la ‘World War Web’

via @madrilonia

0.- Los medios de comunicación de todo el planeta lanzan la noticia. Los usuarios la comprueban (o experimentan de forma directa) y confirman que es cierto: Megaupload, probablemente el servicio de almacenamiento de datos y descarga directa más importante del mundo, era clausurado por el FBI. Sus responsables detenidos en una operación a escala internacional. Los servidores cerrados. Cargos como “violación de los derechos de propiedad intelectual” se unen a otros como “conspiración”, “blanqueo de dinero”, etc. La letra pequeña está por descubrirse, el juicio dirá. La cosa podría haberse quedado ahí…

1.- Fase uno: Desconcierto, bloqueo, ¿miedo? ¿Cómo acceder ahora a los contenidos que me proporcionaba Megaupload? ¿Ya no podré ver mis series favoritas? El uso por el que popularmente se conoce y se usa Megaupload es lo primero que te viene a la mente. La industria del entretenimiento siente, quizás, una sensación de consuelo: “Se acabó, se acabó la pesadilla, volverán a comprarnos lo que queramos al precio que decidamos, volveremos a recuperar nuestras audiencias y nuestro monopolio”. La industria del entretenimiento quiere un Delorean de rebajas, una máquina del tiempo con ruedas, alimentada con plutonio.

La realidad es que la industria del entretenimiento se acaba de disparar en el pie con una bala de cañón (es lo que tiene usar tecnología obsoleta). El cierre de Napster no solo generó la extensión del P2P a escala planetaria, sino que retrasó en diez años la aparición de modelos de negocio para la industria discográfica como “Itunes” o “Spotify”. Algo similar sucede con Megaupload que era, sorpresa, un modelo de negocio económicamente sostenible. Ahora la red, como la entidad viva que es, se lanzará a experimentar otros caminos, mejorará el P2P, diseminará espacios para compartir sin ánimo de lucro. En definitiva, la industria del copyright restrictivo no lo tendrá más fácil para hacer negocio (a nada que piense un poquito) sino al revés. Seguirá agonizando.

2.- Fase Dos: Ampliación de la perspectiva: ¿Acaso Megaupload era únicamente un servicio de descarga de contenidos con copyright? Empieza el recuento de los contenidos descatalogados, las piezas de orfebrería cultural imposibles de encontrar, una de las biblioteca multimedia más importantes del mundo se ha cerrado. Otro modelo de negocio que se pone en crisis… El almacenamiento de datos en la nube. Buena maniobra FBI, muy buena. Pero no solo las piezas inencontrables, ¿Cuántas empresas usaban Megaupload como un sustituto de los discos duros compartidos? ¿Cuánto material se almacenaba allí como copia de seguridad de proyectos o para que otros pudieran trabajar en ellos? ¿Cuánto material con licencias copyleft o en dominio público? Notas el calor que se te sube a la cara.

3.- Fase Tres: Contextualización: “Obama cierra Megaupload, pero Guantánamo sigue abierta #cuestiondeprioridades” Un mensaje enviado desde twitter por @axebra es uno entre los miles que describen el contexto. El contexto es la crisis internacional, el contexto es la legislación de un país aplicada a todo el planeta, el contexto es la legislación antiterrorista de Bush utilizada por el gobierno de Obama y el FBI. El contexto es que el consumo de bienes culturales y de entretenimiento no es una esfera separada de la producción de riqueza.

La cultura y los imaginarios nos constituyen, es lo que somos. El acceso al torrente de información, comunicación y relatos no es un capricho para tenerlo “todo gratis” sino una forma masiva de acceder al conocimiento creado globalmente en todo el planeta. Una forma de insertarse (de no quedarse aislado) en el circuito global de conocimiento. Es decir, una forma de lucha contra la precariedad existencial.

Así que, independientemente de los detalles legales de la operación, el sentir colectivo es el de robo. El de expolio de una herramienta que sentíamos nuestra y nos servía para muchas cosas. Y por tanto, un bloqueo a nuestra posibilidad de insertarnos en ese espacio de narraciones, riqueza compartida, etc. Un intento, por tanto, de ahondar en la crisis.

4.- Fase Cuatro: Afortunadamente, todo ese sentimiento de rabia no se vuelca hacia dentro, no se convierte en frustración, sino en alegría, cuando se lanza la OpMegaupload, una llamada internacional de Anonymous para vengarnos de lo que nos han hecho. Una forma de devolver el golpe que tiene mucha menos importancia por el resultado del ataque (bloquear una serie de webs vinculadas al gobierno estadounidense y a otras agencias de la propiedad intelectual internacional) como por el proceso compartido en el ataque. Se recompone un nosotros, no estamos solos en esto. Se abre de nuevo una política de cualquiera. En seguida, los mensajes no dicen solo “FBI, Megaupload, Obama” dicen también “We are the 99%”, “Internet es nuestra” “No tenemos miedo”. El eco del golpe resuena a otra cosa, que es la misma cosa. A las plazas de mayo, al septiembre neoyorquino, al invierno ruso y a la larga primavera árabe.

5.- Hoy, han pasado menos de 24 horas y World War Web es TT mundial. En realidad, la red no está en guerra mundial. La web está siguiendo su proceso, que es el de avanzar en la autonomía colectiva, la producción de riqueza socialmente compartida, etc. Son los dinosaurios que aún tienen el poder económico y la fuerza policial-legal los que siguen a la web, que es la sociedad al completo, dando zarpazos como un oso moribundo, cada vez más ciego por la sangre y su propia crisis, que es la que nos ha impuesto a todos. En realidad, el combate en la World War Web no tiene enemigo al que derrotar porque el enemigo ya está derrotado… El combate es para producir en este nuevo territorio una forma de vida, de riqueza, etc. Que sea razonable, sostenible y económicamente viable para la mayoría del planeta. Es decir, avanzar hacia lo nuevo, conquistar los nuevos derechos y las nuevas formas de vida… Y dejar al anciano asesino atrás, sin miedo y sin remordimientos.

@casiopeaexpres @axebra y @madrilonia

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